Sobre mí

Dhyana Dakini

Hubo un momento en mi vida en el que ya no sabía cómo seguir. Había tocado un lugar donde el dolor parecía no tener salida. Y fue precisamente allí, cuando más lo necesité, donde la vida me tomó entre sus manos.

No fui yo quien la encontró. Fue la vida quien me encontró a mí, me atravesó y se llevó aquello que ya no necesitaba seguir sosteniendo. Abrió una pequeña rendija por la que pudo nacer una nueva mujer. Desde entonces, comprendí que la vida posee una fuerza inmensa que nunca deja de buscar el camino para expresarse.

A esa fuerza yo la llamo la Diosa, la motivadora de procesos internos.

Sobre mí

Dhyana Dakini

Hubo un momento en mi vida en el que ya no sabía cómo seguir. Había tocado un lugar donde el dolor parecía no tener salida. Y fue precisamente allí, cuando más lo necesité, donde la vida me tomó entre sus manos.

No fui yo quien la encontró. Fue la vida quien me encontró a mí, me atravesó y se llevó aquello que ya no necesitaba seguir sosteniendo. Abrió una pequeña rendija por la que pudo nacer una nueva mujer. Desde entonces, comprendí que la vida posee una fuerza inmensa que nunca deja de buscar el camino para expresarse.

A esa fuerza yo la llamo la Diosa, la motivadora de procesos internos.

Desde entonces, todo lo que hago es desde el agradecimiento.

Cada masaje, formación, persona a la que acompaño, cada palabra, todo, es mi forma de honrar la vida que un día me sostuvo cuando yo ya no podía sostenerme sola.

Lo que la vida me regaló hoy lo comparto con quienes llegan a mí.

Y, cada vez que lo comparto, la vida vuelve a atravesarme.

Quizá por eso sigo confiando profundamente en el ser humano.

Porque sé que, incluso en la noche más oscura, la vida nunca deja de buscar una rendija por la que volver a florecer.